Entrevista de Aida Miro

Aida Miró

Nacida en Ibiza y residente en Nueva York, la artista Aída Miró lleva toda su vida dedicada en cuerpo y alma a la pintura y a la danza butoh. Su interés por combinar la pintura con el espectáculo, la llevó a estudiar un posgrado en Escenografía y Diseño de vestuario en Bristol (UK), donde trabajó intensamente en producciones de teatro, circo, cine y TV. Desde 2007 ha estado viajando y aprendiendo danza butoh con diferentes maestros, combinando performances, live painting, pintura al óleo y murales. Su obra ha sido expuesta internacionalmente en lugares como México DF, Oaxaca, Nápoles, Atenas, Hamburgo, India, Nueva York, Miami y San Francisco.

¿Cuándo y cómo supo que quería dedicarse a la pintura?

Supongo que pintar es algo que siempre estuve haciendo. Dibujo desde pequeña. Comencé a pintar en la calle grafiti, a principios de los 90 en Ibiza. Hice el bachillerato artístico y después estudié Bellas Artes, donde aprendí a pintar al óleo y comencé a hacer exposiciones, a la vez que continuaba con el grafiti. Aunque decidí formarme en circo y danza, nunca quise dejar de pintar. Si pasaba temporadas sin hacerlo sentía que lo necesitaba. Aun viviendo en otras partes del mundo, siempre pintaba y trataba de hacer alguna exposición. Siempre he intentado hacer lo que me gusta, y dedicarse a ello es la mejor manera de ser feliz. 

¿Cuáles son sus mayores fuentes de inspiración?

La música y la danza han sido siempre mi fuente de inspiración. Me interesa la mitología, el mundo onírico, lo relacionado con la feminidad, lo místico y desconocido. Me gustar pintar imágenes de mujeres fuertes, empoderadas, retratos de diosas mitológicas. Viajar, conocer nuevos lugares y culturas siempre es fuente de inspiración. 

¿De qué manera influye la música y la danza en su trabajo artístico?

La música, danza y pintura, para mí, siempre han ido unidas. Desde retratar a músicos mientras escuchas su música, hasta bailar y pintar sobre danza. Necesito bailar tanto como pintar. Intento conectarlo haciendo performances de danza butoh en las inauguraciones de pintura. Y en los eventos de “live painting” donde se aúnan la música en vivo con la pintura y la gente bailando. Se crea una atmósfera muy especial para pintar y socializarse. 

Hace poco tuvo la oportunidad de llevar su trabajo a New Jersey con una exposición titulada “From Eivissa to New York”, y exhibir el espíritu cosmopolita de la isla. ¿Cómo recibieron los neoyorkinos su trabajo?

Pues lo recibieron con gran entusiasmo y curiosidad. Fue una exposición muy grande y variada, con 45 obras. Una parte de la galería incluía obras creadas en eventos musicales pintados en vivo en NY, y otra parte contenía obras de mayor formato al óleo, más elaboradas, de autoretratos bailando butoh, retratos de diosas mitológicas, geishas y payesas. En la inauguración pinté un retrato de la diosa Tanit en directo, había mucha expectación. Bebieron licor de Hierbas Ibicencas que nunca habían probado antes. Fue muy curioso y bonito ver que las obras que más gustaron fueron las payesas emprendadas, y verlas en un contexto tan lejano despertando interés. Las obras de cuerpos bajo el mar tambien gustaron mucho. 

¿Cómo es su vida como artista en Nueva York?

NYC no es una ciudad fácil, yo me vine sola sin conocer a nadie. Pero poco a poco, como en todos sitios, te vas haciendo un hueco. Es una ciudad con mucho estímulo artístico, donde surgen muchas convocatorias a las tienes que estar constantemente atenta presentando proyectos. Todo va muy rápido, es otro ritmo muy diferente al de Ibiza. Vivir aquí te permite poder ver muchas más exposiciones interesantes, oportunidades de participar en otras y aprender mucho más deprisa. Vivir en este frenético ritmo y detenerse a pintar al óleo es un gran reto. Digamos que necesario para conectar con uno mismo, sumergirse en la pintura y que se detenga el tiempo. Crear algo que va lento contrastando con la rapidez del entorno. Algunas veces pinto en directo en eventos artísticos. Esto me ha llevado a pintar de otra forma, más rápida y pensada como una performance.

Y además imparte clases para jubilados en el Bronx…

Las clases de pintura a jubilados del Bronx es un trabajo muy divertido y gratificante con el que estoy en contacto y al servicio de la comunidad, además de estar bien remunerado. Surge como un premio de Residencia Artística convocado por el Departamento de Cultura del Ayuntamiento del Bronx para artistas que viven en la zona. Mis alumnos son de Puerto Rico, hablamos español en las clases y pintamos escuchando viejas canciones españolas de su juventud: Julio Iglesias, Rocío Jurado, Raphael, El Puma, Joan Manuel Serrat, Concha Piquer o Peret. Son personas muy alegres y divertidas, he conectado muchísimo con ellos. Quiero organizarles una exposición fuera del centro para que den a conocer a más gente su creatividad. Son personas con una trayectoria de vida muy interesante que y han descubierto en la pintura una forma de expresión a la que dedicar su tiempo. Nunca es tarde para aprender.