Helher Escribano

Helher Escribano

Estudió arquitectura y descubrió su pasión por el cine en México, cuando cursaba el último curso de la carrera. Helher Escribano (Helena Herráez Escribano, Ibiza, 1986) creó en 2008 Helher Photo (actualmente, Helher Studio), la marca con la que se introdujo en el sector audiovisual. Inquieta y polifacética, la joven cuenta con un extenso currículum en el que brillan trabajos como directora de fotografía de diversos cortometrajes y videoclips; como fotógrafa y diseñadora gráfica en obras de teatro y como directora de cine y publicidad. Ha trabajado con Álex de la Iglesia en dos ocasiones, (dirigiendo el making of de ‘Musarañas’ y el de ‘El Bar’). Asegura que “le apasionan los retos” y actualmente se encuentra inmersa en la preproducción de su primera película como directora de fotografía, “Downunder” (del director Fernando González Gómez) y en el desarrollo y escritura de varios proyectos. En 2017 creó Ibicine, un festival de cine que hacía más de 10 años que quería llevar a cabo en Ibiza y, tras el éxito de la primera edición, este año ha logrado que el festival crezca, no solo a nivel insular, sino también nacional e internacional. Con más de 500 cortometrajes recibidos, el festival arrancará el 18 de junio en Can Ventosa y continuará por los municipios de la isla, hasta cerrar en el Teatro España de Santa Eulalia, como el año pasado, con una gala al más puro estilo de los Óscar.

Estudió arquitectura. ¿Resultó frustrante darse cuenta que no era lo suyo?

¿Frustrante? Para nada. Entré en Arquitectura con matrícula de honor y fui a curso por año. Cualquiera que haya estudiado la carrera, sabe que es más bien complicada… Arquitectura me gustaba, pero en el fondo sabía que no quería ser arquitecta, no era mi pasión ni mi sueño… Por circunstancias de la vida, viajé a México y allí empezó mi andadura en el cine. Me enamoré del cine, de los rodajes, de esa manera de vivir contando historias, engañando – si me lo permites – al espectador, porque en el cine todo es mentira… Me gusta la arquitectura y todo lo que estudié en la carrera me ha ayudado mucho en mi vida. Creo que hay que vivir con pasión la vida y para eso hay que dejarse llevar… Yo me dejé llevar y no me arrepiento para nada, me encanta lo que hago. Pasar de la arquitectura al cine no fue una frustración, sino más bien una decisión, probablemente de las más acertadas de mi vida.

¿Cómo definiría su relación con el cine?

Es uno de los pilares más importantes para mi felicidad. Me encanta ver cine, por supuesto, pero disfrutar de todos los procesos que conlleva realizar cualquier producción, por pequeña que sea, es lo que verdaderamente me hace feliz. Es increíble. Uno se implica tanto en cada trabajo que se convierte en un hijo, un hijo de muchas personas, porque el cine se hace en equipo. Esta es otra de las cosas que me encantan de esta profesión: que uno no es nadie sin el otro y todos luchamos por contar una historia.

¿Cuál es su película favorita y por qué?

No tengo película favorita, aunque sí muchas que me gustan y me han marcado mucho. Igual que en mi vida, en el cine no me gusta siempre lo mismo… Me encanta el suspense y adoro las películas de Hitchcock. De su cine, le tengo especial cariño a ‘Con la muerte en los talones’ por su enrevesada y aparentemente absurda trama, que te tiene en vilo hasta el final, en la que además destaca la arquitectura en varios momentos del film. ¿Casualidad? Aunque casi todas sus películas me maravillan. ‘Mi vida sin mí’, de Isabel Coixet, me removió tanto por dentro que nunca podré quitármela de la cabeza… Y, por seguir con la variedad, me encantan las películas en las que se habla de viajes en el tiempo o en el espacio, me maravilla pensar en estas cosas y ahora me viene a la mente «Interestellar», de Christopher Nolan, que me dejó pensando varias semanas en el tema…

¿Cómo es trabajar con Álex de la Iglesia?

Fue una gran experiencia de la que aprendí muchísimo. Encargada del documental sobre cómo se rodó ‘El Bar’, tuve la oportunidad de estar en todos y cada uno de los momentos de preparación, rodaje y postproducción de la película. Fui como una esponja, al absorber todo lo que pudiera aprender de él y de su equipo. Que una persona como Álex de la Iglesia halague tu trabajo es un subidón comparable a ganar cualquier premio. Siempre bromeo con imprimir y enmarcar el primer e-mail personal que me mandó, felicitándome por mi trabajo.

Como cineasta: ¿qué tipo de proyectos disfruta más?

Disfruto de todo, la verdad. Desde los más pequeñitos, hasta las superproducciones. Tal vez los de menos presupuesto son más personales y se puede decir que se disfrutan más… surgen sinergias y cosas muy bonitas de este tipo de proyectos. Las superproducciones tienen el ‘plus’ de que todo es más «fácil», donde hay dinero no hay que ingeniárselas tanto para inventar maneras de hacer algo… Pero bueno, en cualquier caso, lo que más disfruto en general es la dirección: crear una historia, juntar al equipo con el que trabajo siempre, y hacer algo que nos ilusione a todos es el mayor de los placeres.

En los últimos meses ha habido una gran polémica sobre los supuestos abusos de importantes directores de cine hacia muchas actrices. ¿Qué opinas sobre este tema? ¿Sigue el mundo del cine siendo de hombres?

Creo que es algo que ha existido siempre, como un secreto a voces, solo que hacía falta reunir el valor para plantar cara. Tal vez ahora, que se está amparando de alguna manera a la mujer en el cine, ha sido el momento en el que se han armado de valor algunas… y las que habrá… En el cine, como en cualquier otro sector, el mundo sigue siendo de hombres, desgraciadamente. Yo misma he tenido que ver y vivir situaciones muy injustas por el hecho de ser mujer. Y no sólo mujer: mujer y joven, esa es la peor de las combinaciones… Muchos comentarios y muchos sinsentidos he tenido que escuchar y situaciones incómodas y de impotencia. Sin ir más lejos, a dos semanas de terminar el rodaje de ‘El Bar’, hubo un compañero que me preguntó qué hacía yo exactamente en el rodaje, mi cara fue un poema y más cuando descubrí que él se pensaba que mi ayudante era el jefe y yo su ayudante. No creo que lo hiciese con ánimo de atacar, simplemente, que en la sociedad nos han inculcado tanto esta jerarquía en la que el hombre es el jefe siempre, que ni siquiera se le llegó a pasar por la cabeza que yo pudiera ser la jefa.

¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?

La vida. Me suelo inspirar en cosas vividas por mí o por gente que me las ha contado. Me gusta observar, especialmente el drama… A pesar de ser una persona muy alegre, me gusta indagar en el drama, buscar en los rincones y en la profundidad de situaciones oscuras y de las personas que las viven. No significa que disfrute viendo sufrir, pero me gusta estudiar el sufrimiento y las situaciones sociales que lo producen…

Alba García (La Boombilla) hola@laboombilla.com