Artista Eva Tur Antonio

Eva Tur Antonio

La escultora y pedagoga Anneliese Witt (Berlin, 1935-Ibiza, 2018) cuenta por fin con un homenaje a la altura de su obra: Una muestra de 21 piezas que se pueden visitar hasta el 19 de julio en la sala de Refectorio del Ayuntamiento de Ibiza y que, además, cuenta con un catálogo especialmente cuidado y bello en el que 21 escritores y escritoras dedican un texto en poesía o en prosa a las piezas de la artista. 

Este homenaje nació como una iniciativa de la poeta Eva Tur Antonio, que fue alumna de cerámica de Witt, y que insiste en esta entrevista en que ha sido “un proyecto colectivo” que no habría sido posible sin la aportación de cada una de las personas involucradas. La propia familia de Witt, en especial su marido, Rafel Tur Costa y su hijo Marcos Tur Witt; el diseñador Ricard Bofill, de Estudi Jazzbo; la imprenta Print Art, que ha hecho un trabajo a la altura de la obra de la ceramista; o los fotógrafos Xavier Duran y Silvia Díez, que han ilustrado el catálogo con sus imágenes de las piezas. También Nekane Aramburu, ex directora de Es Baluard y Elena Ruiz Sastre, directora del MACE. Y por supuesto los escritores que han puesto palabras a las piezas: Nora Albert, Xesús Ballesteros, Guillermo Blanco, Iolanda Bonet, Ben Clark, Antonio Colinas, Carles Fabregat, Miguel Ángel González, Julio Herranz, Antoni Marí, Josep Marí, Yves Michaud, Ariadna Radionova y Ferrer, Bartomeu Ribes, Mario Riera, Neus Riera Balanzat, Toni Roca, Pau Sarradell, Josefina Torres, Vicent Tur Riera, María Vila Rebolo y la propia Eva Tur Antonio. 

¿Cómo surge la idea de homenajear a la pedadoga y ceramista Anneliese Witt?

Es una idea que viene de largo y que surgió cuando la conocí durante las clases de cerámica a las que acudí los dos últimos inviernos antes de que falleciera en 2018. Sentí un flechazo al ver sus obras en el taller. Enseguida pensé en que quería hacer algo, escribir algo inspirado en alguna de sus piezas, pero nunca llegué a proponérselo. Después de su fallecimiento seguí pensando en ello, pero me pareció que mi idea inicial se quedaba un poco corta. De ahí surgió el proyecto de hacerle un homenaje más amplio buscando a escritores de Ibiza, poetas en su mayoría, que quisiesen participar.

Y completó el proyecto con la exposición…

Así es, primero pensé en un libro y después en hacer un conjunto: un libro y una exposición. Ese fue el germen. En cuanto vi las piezas, tan preciosas, en el taller sentí la necesidad de que la gente las conociese más. Y es que Anneliese Witt era muy conocida por su labor pedagógica pero no tanto como artista… y era una artista increíble.

¿Anneliese Witt ha estado a la sombra de su marido, Rafel Tur Costa, un pintor muy reconocido, o tal vez su papel más discreto se deba a que ella no buscaba la autoglorificación, como se menciona en el propio catálogo?

Este es un tema que me interesa mucho y que no tengo completamente claro. Es cierto que se la veía muy ilusionada cada vez que participaba en una exposición,,0 pero también es cierto que se enfocaba mucho en el trabajo y ya está. Es decir, creo que no tenía una necesidad de reconocimiento, eso es verdad. Pero no sé hasta qué punto eso es una decisión. Ella había nacido en el año 1935 y muchas mujeres de su época no se podían imaginar a sí mismas como artistas con una trayectoria reconocida. He intentado esclarecer este aspecto en el catálogo, a través de la entrevista entre Rafel Tur Costa y Elena Ruiz Sastre, directora del MACE, y también hablando con familiares. Marcos Tur Witt me decía que su madre había sido una mujer muy libre y que había hecho lo que había querido. Estudió Pedagogía del Arte y dio clases, que era lo que ella deseaba. Ella vivía para el arte, como dice Rafel Tur Costa. No necesitaba reconocimiento…

¿Entonces esta exposición reivindica que, aunque ella no buscara reconocimiento, lo merece?

Exactamente, yo pienso que lo merece al margen de lo que ella pensase. Yo creo que es una obra preciosa que merece ser reconocida.

Actualmente hay muchas mujeres artistas en Ibiza pero vemos, por ejemplo, que en el Grupo Ibiza 59 había solo una mujer, Katja Meirowsky, y parece además que se ha quedado en segundo plano dentro del grupo.

Meirowsky es otra artista que merece más visibilidad y que merece ser más reivindicada. Se puede llegar a la conclusión de que eran ellas las que no se daban valor, que se quedaban a la sombra, pero yo me pregunto: ¿Hasta qué punto eso lo decidían ellas o era porque la sociedad era así y no se podían plantear salir de ahí?

¿Cómo recuerda a Witt en las clases de cerámica? Parecía tener una personalidad muy fuerte.

Sí, tenía una personalidad muy fuerte pero con un lado muy dulce. Era muy risueña y cariñosa. A mí me sorprendió mucho verla tan activa a pesar de ser ya mayor. Era muy abierta y receptiva a todo, tenía muchas ganas de conocer lo que hacía la gente joven. Si había una exposición, ella era la primera que iba. Y estaba muy al día en cine, en libros…

Ibiza tiene una larga traidición de artistas de la cerámica: Daifa, Frígoles, Toniet, Gabrielet… ¿Entra en la órbita de los ceramistas/artistas de la isla o el de Witt es un camino más independiente?

Ella conocía perfectamente la tradición de la cerámica ibicenca, que viene de los fenicios, y, además, Gabrielet era su cuñado y aprendió cosas de él y le influyó. Pero su manera de entender el arte era distinta y lo que hizo fue muy innovador: cerámica artística o escultura de cerámica. Le gustaba especialmente trabajar la chamota, que es barro fresco con trocitos de barro ya cocido y machacado que le da una textura más especial.

Hablábamos de reivindicar la figura de la artista, ¿pero también de reivindicar la cerámica como material escultórico, ya que a veces se trata como un arte menor?

Así es. Además ella no trabajaba con torno, que es algo que la diferencia de los alfareros tradicionales ibicencos. Ella subía todas las piezas a mano, si torno, y eso requiere muchísimo más tiempo. Es otra manera de entender la escultura cerámica y la manera de trabajar el barro.

Hay que recordar la influencia que Anneliese Witt ha tenido como pedagoga en muchas ibicencas e ibicencos, que ‘descubrieron’ el arte gracias a ella, primero en la Escola Blat y después en Infantart. 

Según afirma Rafel Tur Costa en la entrevista que aparece en el catálogo, en la Ibiza de aquellos años casi no se sabía lo que era el arte y era una materia inexistente en la escuela. Ella quería dar clase de arte en las escuelas pero no le convalidaban el título [era licenciada en Pedagogía del Arte por la Escuela Superior de Bellas Artes de Berlín]. Empezó a dar alguna clase suelta y después estuvo en la Escuela Blat, que en aquella época era un proyecto muy novedoso y muy hippy. En cuanto pudo montó su propia escuela, Infantart, que era lo que quería hacer desde el principio. Enseñaba un poco de todo: pintura, dibujo, cerámica… Hablando con alumnos suyos me han contado que le gustaba mucho que crearan piezas a partir de cuentos como Las Mil y una Noches y que también hacían teatro… era bastante libre.

Según recuerda en el catálogo, su incursión en la cerámica fue tardía. Los ceramistas suelen decir que es complicado manejar bien un torno si se empieza tarde…

Sí, ella también lo decía. Que había empezado a hacer cerámica con 40 años y, claro, era mayor para hacer torno. Por eso se decidió a hacer las piezas de forma manual. Tomó algunas clases con ceramistas de Ibiza y siempre subrayaba que se había formado en una escuela de la Bisbal d’Empordà, en Girona, donde había tomado clases y se había informado más de las técnicas para crear esmaltes o del modelaje. Tenía una base artística muy fuerte y, además, era una mujer muy perfeccionista.

Esta es una exposición que merece itinerancia. ¿Recorrerá otros lugares?

De momento irá a Formentera, aunque seguramente ya para el año que viene. Y nos gustaría mucho que fuese a Menorca y Mallorca. Hay una agente cultural que nos ayuda desde Palma y se ocupará de ello. La idea es que vaya por todas las islas.

Laura Ferrer Arambarri – @LauraFArambarri